
Arael
Sergio Luis Pernas
Pcia. Buenos Aires - Argentina
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Arael,
bajo raudamente... |
Mi anarquismo y yo Ahora si, me siento enfermo, con el alma muerta, sin remedio, los ojos frios, sobre el rostor de sangre y suspiro que endulza mi cuerpo, presintiendo el final, sabiendolo, ¿Acaso que queda despues de la locura? Es que cuando me llamaron loco, es que no supieron, tantos, no entendieron, la justificacion. Cuando me llamaron loco, cuando me llamaron loco. ¿Que es sino haber llegado a morir? ¿Acaso no estoy muerto ya? y sin embargo, quien lea, si hasta aqui, ¿que pensara? no importa, ya que tampoco entenderian, no interesa, alguien que se murio, al que llamn loco... Absurdo! He llegado quieto, solo, he visto a la nada tomar forma he visto a aquellos, decir nada, a la luz de una luna muerta, rindiendo culto a los profetas, rindiendo culto al ser, onanico, y yo soy el absurdo, cuando la vida ¿que es? A donde va, adonde va, ¿Que se busca? Es mantener al ser ocupado, es buscar un camino, una raya de coherencia, si las hojas que lleva el viento aquellas, que yo vi, aquellas que llore, por que bailaban, sin sentido, reacias, por que las movia el viento, sin mas, ¿acaso no es absurdo? Es que muertas estaban ya. ¿Y que camino tomar? El suicidio, de la racionalidad, la muertede la fe, el asesinato del yo, la negagacion de mañana, es la muerte, mas mi cuerpo camina, ¿a donde va? Hacia la nada, en la nada, de nada, como se lo ve, y ciego de no sentir, por que me llaman loco, que les importa, pues hablen con un muerto, que les importa, si son ridiculos, ahora sigo aqui, debatiendo, entre el filo de un cuchillo. Es esta la segunda cancion, es el debate mas intimo, donde caiga, en que es absurda, si, la vida es un sin sentido. ¿Ella, acaso no es absurda? y se mueren encerrando aves, y construyen sus realidades, sobre cimientos de paja, sobre pechos duros, ¿acaso no es absurdo? ¿acaso no es ridiculo? me doy cuenta ahora, mientras lloraba el pasado, mientras recordaba canciones y rostros, mientras pensaba en alguien para quien no fui, mientras, mientras lloraba en el alcohol, mientras reia con las drogas, ¿acaso no es absurdo? Construi mi castillo de arena, reze mi plegaria profana y escribi un poema hereje, sentado bajo una luz purpurea, agitandome, agitandome el pene, rezando una hoja, un poema, hereje de mil orgias, riendo a Dios, burlando de la demencia, creyendo en aquellos que no hablan, odiando a mi madre, silencioso, golpeando mi cabeza, con un frasco vacio, llorando a quien no fue, rezando en mi funeral, sentado en mi castillo de arena, volando entre las aves, dejando entrar al sol, beasando la politica, creyendo, en uno mismo, azotando un lapiz, siendo rey, vampiro y testigo. ¿Acaso no es absurdo? Quien fue feliz, murio antes de hablar, y entonces quien fue feliz entendio la nada, la vida sin sentido, por que no hay mas, y quien sabe hablar, y se dio cuenta, fue un suicidio, el primero, entonces cortar flores es absurdo, dejarlas crecer, tambien lo es, llorar la vida, ni decir, un mutis en su nombre... Saber que una ha muerto, saber que es otra definicion, para advertir que el suicidio, y la verdadera vida, sin sentido, ¿acaso es tambien no es absurdo? ni mas que queda, apretar el gatillo o resolverse al ironismo, ¿no ven? la vida se niega asi misma, ¿Acaso no es absurdo?... Pólux |
Y seguimos con la dialéctica Aun todavía pienso mas no se como creer en aquello, que a ti te hace feliz así, mientras miras miras el ocaso doscientas veces fracase ante la mímica de la felicidad busque bajo tus faldas sobre tus labios y lo único, un pene erecto Amor Fálico! amor al falo y chupo mi sangre, deliciosa con el gusto amargo de vivir, en, contradicción, del punto medio entre el sol y la luna cuando las estrellas aparecen para luego desaparecer, junto, , mis ideas, y vuelvo la cabeza sigues ahí, que no te has aburrido ya? y sin embargo creo haberte matado pero aun mi pecho cruje, en la ausencia , ausencia del acto , ausencia de mis actos , y no entiendo , como no te has ido ya? Si solo, que ves, para do en la finura de un horizonte, un hombre parado en el horizonte bajo un cielo negro sobre un suelo negro y una raya blanca, que divide su vida, , parado allí, sobre el fino borde en fin se arrojo hacia el abismo de ese horizonte, mirándote los ojos y aun así, queriendo dar lástima pensé, en llegar a ser hombre. Mas así, solo vete, mientras miro vago el piso los dedos de mis pies, echan raíces en el olvido y aun así levanto un ojo, y sigues ahí. No ves que lo hago para alejarte de mi? Y que no se vallan, creo suponer adonde, esta bien, antes llena el vaso... Cástor |