Coca_Sarli
Gabriela Morán
Capital Federal - Rep. Argentina
Todos los derechos están reservados por la autora
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PERFIL MATERNO

Amplios márgenes de vida
Absorven a mi paso tu perfume.
Repercuten en mi vientre...
Se elevan hasta las nubes...
Surgen suaves tus latidos,
Ya imagino tus sonidos
Y vivo en penumbras
Esperando tus sollozos.
El romance...
Nace en este mismo instante,
Me estrecho en un abrazo solitario
Cuando aguardarte
Se convierte en inquietante.
Tengo ansias de anunciarte;
Sufro antojos de mimarte
Mientras mis palmas
Recorren tu contorno.
Siempre espero tu llegada,
Sentada,
Como quien anhela un retorno.
Juntaré diapositivas de tus sueños,
Te haré de mil estrellas su dueño
Y te cobijaré en mi regazo
Cuando precises mi calor.
Serás un haz de luz blanca,
Caminarás derecho,
Con la frente alta,
Y deslumbrarás mis ojos
Cuando me beses al pasar.
El tic tac del tiempo
Corre libre por mis senos
Y proclama tu presencia
Con marcada redondez.
Hoy te tengo dentro mio
Compartiendo mi ser.
No te olvides que te quiero!!
No te olvides que te espero!!
Y nos veremos pronto:
Cuando tengas que nacer...

Gabriela Morán

 


A PUNTO DEL FINAL

Una sinfonía simple
mi mente ejecuta.
Libre de pautas
mi corazón exhausto.
Corre libre por mis venas
el duro conflicto,
y zarandeo mi espíritu
sin obtener victoria.
No consideres al silencio:
es peligroso y miente...
Deberías alzar los brazos,
como si te estuvieras ahogando....
Pide socorro!!
Confiésales todo!!
El liberarte es alivio.
Saldremos codo a codo
de las fauces del delirio.
Divina promesa,
el paraíso...
hasta que lo encuentres
estarás perdido.
Rica es la noche:
(y lo que implica)
Lejos el Edén:
(para el que peca)
Veo el destino
en cada rostro.
Busco la ironía
en mi entorno.
Sumo conflictos
a los restantes.
Ensayo sonrisas
nada impactantes.
Ya no disparo ideas,
no aderezo la vida
con condimentos picantes
Debería ver el sol
brillando en las mañanas,
pero el antifaz del poder
me oculta el panorama.
Vivo deprisa...
Culpo inocentes...
Lloro despacio...
desconsoladamente,
y recorro la cornisa
tan fría como siempre.
Hábil lector, estremécete!!!
Es mi dolor...
....el que crece.....

Gabriela Moran
31/5/96

 


 

LOS OBREROS MANDAN

  1. Doña, nos mandó a llamar?
  2. Si, claro...Necesito que levanten una pared.
  3. Dónde?
  4. A mi alrededor.
  5. A su alrededor? Pero que va a tapar?
  6. Me voy a tapar yo....

Tres hombrecitos pequeños, vestidos con los restos de lo que alguna vez fueron ropas decentes se rascaban la cabeza tratando de entender lo que esta mujer les decía...
¿Una muralla que la tape a ella? Eso escapaba a cualquier resquicio de entendimiento que tuvieran estos obreros de la construcción.

  1. Quiero una pared lo mas alta posible, gruesa....gruesísima....
  2. Como usted ordene, señora.

Y lentamente pusieron manos a la obra. Desde una bolsa harapienta extrajeron sus elementos de trabajo, colocándolos uno a uno, de modo ordenado sobre el piso de baldosas irregulares que rodeaban a la mujer.
Se tomaban su tiempo, tal vez  dudando de que lo que estaban haciendo fuera lo correcto. Asimismo no se sentían culpables. Al fin y al cabo lo había querido así  ella misma y necesitaban el pago más que el agua, para subsistir ellos y sus respectivas familias.
La señora: Una joven mujer que apenas superaba los treinta años fijaba sus ojos negros en las tareas de sus obreros. Permanecía inmóvil parada sobre su propia anatomía ( un poco entrada en carnes), retirando algunos cabellos rebeldes de su frente, abanicándose con su mano, debido al calor reinante en el lugar.
      - ¿Tardaran mucho en hacer la pared?     

  1. Y Señora.....Depende cuan alto la quiera. Respondió el mas rápido de ellos. El que esta considerado el cerebro del trío de obreros.
  2. Además...primero tenemos que hacer la mezcla. Acotó otro que no pudo evitar el comentario.
  3. Está muy apurada, Doña? Dijo el tercero, únicamente para no ser menos que sus compañeros.

Esta mujer de cabellos castaños se limitó a sonreír. No quiso responderle a ninguno de los tres, ni esgrimir ningún tipo de excusa.
Manos a la obra. Cada uno de los tres hombres comenzaron sus tareas totalmente concentrados, responsables al fin, eficientes ....en total silencio....
Por la cabeza de la chica pasaban miles de pensamientos como si fueran parte de una película... Recordaba cuando derribó ella misma esa muralla, cuando  permitió que los demás la conozcan tal cual ella es; cuando empezó a querer y dejó que la quieran; cuando abrió su corazón ( hasta el momento virgen de sentimientos) y decidió colmarlo de una gama amplia de sabores; cuando la maltrataron ( espiritualmente, que es el peor de los maltratos) y  tomó la dura determinación de no dejarse conocer más.
La vulnerabilidad no era para ella. Existían demasiadas grietas por donde la humedad de los demás podía filtrarse, las mismas que amenazaban con convertir a la impermeabilidad en algo absolutamente permeable.
No era justo para ella, tan esforzada en guardar los tesoros de su alma, que de buenas a primera, ésta quede desnuda, con sus tesoros al aire, a la merced de cualquier ladrón de ilusiones. No, señores...Se ocuparía ella misma de blindarlos para que se conserven siempre incorruptibles. Ahora surge de esto mismo una pregunta....Incorruptibles para qué? ¿Guardarlos para quién?....Respuestas que tal vez ni ella sepa dar...
Pensándolo bien...un muro alrededor de ella la salvaría. Impediría que los demás vean su interior. Por lo menos tomó la precaución de encargarles a sus obreros que incluyan en una de las paredes una pequeña puertita, para que pueda entrar un grupo muy selecto de gente que esta mujer  designó como guardianes de sus tesoros: un payaso con su ángel; un guerrero de luz; un hombre transparente, una chica dulce con alma de niña, una mujer que debería haberlo sido de nacimiento, una adolescente inteligente, un muchacho con sida, músicos y artistas....Todos ellos habitantes del corazón de la señora.
Una persona tan medida en los sentimientos, siempre prefiere manejar las cosas desde su coraza, convertida en toda una base de operaciones. Desde allí dirige sus actos y los programa para que nada quede librado al azar.
Sus obreros, imparables, ni tomaron su tiempo de almuerzo. Querían terminar su trabajo lo antes posible...Quizás para impedir que los asalte cualquier tipo de culpa, que sus estrechos cerebros les permitiera albergar.
La mujer no culpa a nadie mas que a ella misma. Ella derribó en su momento la muralla, ella misma la vuelve a elevar. Jurándose a si misma ser más cuidadosa la próxima vez que decida mostrar sus riquezas.
Sus riquezas.....Solo espirituales, claro está.....Tal vez comparables con la virginidad....
Las mujeres se pasan la vida eligiendo cuidadosamente a quien entregar su sexo, tratando que la primera vez sea con amor, para no darle a cualquiera lo más importante que tienen.
Luego llegan los arrepentimientos, pero allí no hay vuelta atrás, en cambio, la pared puede levantarse cuando sea. Una y mil veces....
El paredón ya tapó la figura de la dama, dejándola a solas con su interior. Solo dos obreros, subidos a sendas escaleras pueden verla desde lo alto. Ella inclinó su cabeza hacia el cielo y les sonrió dulcemente.
El tercero de ellos permanecía con sus pies en el piso, engrosando la pared para volverla impenetrable.
Se hizo de noche...exhaustos los operarios pusieron los últimos ladrillos, como quien coloca la piedra fundamental. Recibieron el pago por sus tareas realizadas y comenzaron a guardar sus elementos de trabajo para emprender su viaje a casa.
Concluido el trabajo encargado. Sola desde su muro levantado lo mas alto que les fue posible a estos hombrecitos, la mujer suspiró aliviada, tranquila de estar nuevamente protegida.
Rápidos como flechas, los obreros recogieron sus herramientas de trabajo, se asearon, se peinaron y se dispusieron a despedirse con reverencias de esta mujer.
      - Les estoy muy agradecida por el trabajo...Cualquier cosita los llamo.
      - Si, Doña.....Lo que necesite.....
 Una vez mas, el mas inteligente no pudo evitar hacer un último comentario...

  1. Nunca se olvide, Señora, que hasta la pared mas gruesa esta hecha con arena......¿Se siente realmente a salvo?

 GABRIELA MORAN