Mielina
Karina.
Pcia. Buenos Aires - Argentina

Todos los derechos corresponden a la autora©

 

Desde

En lo medio de la noche
cuando el cuerpo se prepara
a soñar en vela
encendiendo
la candela
de los encuentros
furtivos.

Hay noches de soledad
donde para estar
acompañado
se recala en lugares
de inmensa
memoria
donde nada mejor que
yo
colmando las palabras
poblando de sentido
figuras que se van.


Mielina

 

Ante

Pidiendo por una voz de humo ligero
cerrando los puños nocturnos
los candorosos puños de la noche
vírgenes de toda espera

te alejarás del vórtice
no te sumirás en profundas cañerías
los drenajes del gran día que no existe

aunque no hubiere otra manera
ya que el conocimiento no calma el dolor
(mas bien lo aumenta)
y las aves no migraren
tras desconocidos veranos,
y no nos dejaren atrás
como fantasmas apagados,
cenizas de algún lugar.

Mielina

 

A

Muy señora mía
Amo tus pechos como duraznos
prematuros
amo tus brazos de cobre
tu gesto brusco
tu golpe seco al matar
tu curiosidad obscena
de gato y de ratón
tu inconsciente remedar
los hábitos del día
tu ceño pesado
tus dedos como precisos
escalpelos cirujanos
tu sorpresa de una ceja
alzada
y mueca al costado
tus silencios
de manos que desarman
el cuerpo
tu hambre de manjares que no tienen
sustancia
tu espera
tu paciente espera
cada segundo de esta noche
eterna
que de todas maneras
será la única.


Mielina

 


Pero

Una bruja de negro
que es más bella que el día
en que tomamos nuestras manos
para cerrar pactos de vencidos.
Se ha dicho
el poder está en vencer
pero ella dice
el poder acecha en habernos
resistido.

Mielina

 

Por

Hay una bruja que se olvida de
llamarte por tu primer nombre.
Se olvida de tu nombre y no
reconoce los sonidos por los
que a ella vas manso como
perro enamorado.

Yo siempre invadiendo las letras
con el rescoldo del día
Yo he sido esta bruja
a ella he ido y vuelto de ella
con ella.

El olvido lo podrá todo pero hay algo que
de alguna manera escapa.


Mielina

 

Tras

I. Toda la noche toda vestida de muerte
(cómo olvidar la ternura del adiós)
para enumerar los sucesos del acaso,
las asociaciones sorprendentes,
ancianas conocidas
como palabras de antaño
aún festejando sus terceras nupcias.

II. Noche desbocada de ángeles primaverales
los maullidos del viento
su aullar su ulular su espera lejana
(esperar como haciendo rodar dados
sobre el declive del tiempo)
La fauna caliente invade las calles
su presencia es dos y dos
potenciando la memoria.
El peso. el paso, el poner, tapa a un vacío
que no se llena.

Mielina

 

Mas

I. Como una princesita escribo estas líneas.
La princesa de la noche y
una vela que arde
con los juegos de la fiebre que consume su cuerpo.
La realidad es un vidrio combado
los anteojos del padre Tras

I. Toda la noche toda vestida de muerte
(cómo olvidar la ternura del adiós)
para enumerar los sucesos del acaso,
las asociaciones sorprendentes,
ancianas conocidas como palabras de antaño
aún festejando sus terceras nupcias.

II. Noche desbocada de ángeles primaverales
los maullidos del viento su aullar
su ulular su espera lejana
(esperar como haciendo rodar dados
sobre el declive del tiempo)
La fauna caliente invade las calles
su presencia es dos y dos
potenciando la memoria.
El peso, el paso. el poner tapa a un vacío
que no se llena.

su rara visión del mundo.
El silencio me sigue como perro atigrado
del que debo escapar
y es la princesita descastada la que tiene las llaves del camino.

II. Despegaen la búsqueda desesperada
de la palabra alzar vuelo.
La repetición hasta hartar porque el sentido aún puede
habitar las paredes de tu casa.
Tanto decir para nacer una sombra que no viene.

Mielina

 

 

Entre

Goce de los idiomas
Poética
Verba sajona
Don de sirena
Urí danzarina
de los tiempos
Puños en la noche
como lenguas de alambre
el brazo de una
trabajadora
la enfermera
de dios.

Mielina

 

Topos Verba

I.
Voy a abrir las puertas del cuerpo
(la del sexo, la del dolor, la de los apetitos)
Voy a dejar de mirar en silencio.
Voy a llenarme los pechos
sentir el aire bajar
henchir la entraña.
Voy a bañarme en perfumes
saborear los matisses del
alcohol y de la noche.
Voy a ser extranjera en nuevas tierras.
Extranjera,
pero turista jamás.


II.
Predicaré sus cuerpos
hasta dar con las palabras
que a su vez abran las puertas
del silencio de sus cuerpos.
Predicaré la soledad del día
las multitudes nocturnas
transmutadas en el alba

Hurgaré
con estas cucharitas de madera
hurgaré

hasta encontrar los colores
de las cosas más sencillas.

Predicaré sus cuerpos.

(yo habré de traducirlos siempre
recadera de ambos mundos)


Mielina