Elisa Casas
Capital Federal - Argentina

 

EL VIEJO

Sabes porqué me cuidan tanto, porque soy viejo.
Me muestran al mundo, como si fuera una joya
me miran con admiración, con enamoramiento,
con respeto, me mantienen limpio,
me reservan el mejor lugar,
hasta te diría, me exponen,
se la historia de toda la familia.
Si me cotizará en el mercado hasta me revalorizarían.

Soy el viejo carrito,
que en otras épocas servía
en las mesas de los ricachones,
me ponían huevos y
me deslizaban por la mesa entre los comensales.

Una obra de arte con ruedas,
seis copitas una salsera y cucharas para servir.

Que creías, que era, el abuelo, no,
él ni figura como integrante de la familia,
él es la carga,
la cosa que no se sabe donde poner,
el que no se muestra,
el que se trata de mandar a un geriátrico
Y agradece que los hay

Viejo, es el único destino conocido
o te morís antes o llegas a viejo,
mira que fácil y
sin embargo nadie lo tiene en cuenta

Para entretenerlos le dieron un lugar
en las plazas con bancos y
mesas para jugar a las cartas,
dominó ajedrez o
simplemente lo convirtieron
en un lugar de encuentros y charlas,
también, en un lugar para jugar a las bochas y
nada más Pero ojo,
estos lugares son para los días lindos,
con poco sol.

Para los días fríos o lluviosos
o de mucho sol y calor no pensaron,
quedarán en algún rincón.
Y vos, que pensaste para ellos,
pensaste o simplemente esperas
que no te toque tener uno cerca.

Si es así, pobre de vos estas solo en este mundo
Ellos tuvieron nuestros mismos sueños,
nuestras expectativas,
nuestras ganas y lo hicieron como pudieron.
Igual que hacemos lo que podemos nosotros
y mira ahora no tienen nada,
no son nada más que los abuelos jubilados
de los días miércoles en la plaza.

Reacciona todos vamos a llegar a viejo
o nos morimos antes Pensemos un poco en ello.
Y vos, abuelo, no te quedes esperando el final
todavía podes servir, tus experiencias tienen que servir.
empezá a valorizarlas,
a saber contarlas dándole el toque
de enseñanza necesario para
ir mejorando nuestra historia

El jefe de la tribu, era el anciano, el que sabía,
al que iban a consultar para poder decidir luego.
Era el respetable
No te quedes volvé y hace de tus años
un cúmulo de sabiduría para poder transmitirla.

Elisa Casas