
ALBERTO
LUQUÍN
Nivasio
Querétaro - México
Rondó
- ¿Sabe? Abajo hay un gran alboroto -, dije al director mientras descendíamos. Luego me esquivó ante la puerta. - ¿Qué ocurre? - Nada, han pintado un infernáculo en el piso. - Muere, gatito – escuché, rodeado por sus cuerpos. - ¿Gatito? Se adelantaron, señalándome. - Muere – dijeron, señalando a otro. - Gatito – repetí, algo incómodo. -
Muere. |